Quizás este parón nos aporte más sed de vida. Las horas largas metidos en nuestras casas paradójicamente nos hacen darnos cuenta de lo deprisa que corre la vida y lo difícil que es alcanzarla.

Quizás el tiempo deje de parecernos infinito y cuando salgamos a la calle (que saldremos, con o sin mascarilla) no se nos va a olvidar mirar a los balcones, ni se nos pasará por alto si hace luna llena o aún es luna creciente.

Quizás cuando vayamos de nuevo a una oficina, a un coworking, a nuestro estudio, no se nos haga tan extraño el mirarnos a los ojos cuando nos demos los buenos días. La sed acumulada conlleva un placer infinito cuando bebemos agua.

Lo importante es que usemos esta cuarentena para acumular sed de vida, sed de levantar de nuevo nuestra ciudad, sed de comernos el mundo a bocados y a sonrisas, sed de ser la mejor parte de nosotros mismos, ahora que más nos necesitamos. Acumular miedo y leer una y otra vez las mismas noticias no nos va a salvar a nadie. Comunica. Emociona. Busca. Escribe. Hay tantos y tantos verbos que podemos vivir encerrados entre cuatro paredes.

Conoce los verbos de tu nombre. Busca las palabras que aún no llegaste a pronunciar. Ahora es el momento de no dejar nada en el tintero. 

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